Tipología Genética

Uno de los elementos que componen el marco integral es el que se refiere a los tipos, la idea de que podemos clasificar a los seres humanos de acuerdo a ciertos patrones de comportamiento o pensamiento. En conjunción con líneas, estados y estadios, la tipología horizontal (por ejemplo, Myers-Briggs o eneagrama) podría jugar un papel importante en nuestro esfuerzo por entender la conducta humana tanto en la esfera individual como colectiva.
En sus últimos escritos, Wilber ha dado como ejemplo básico de tipología la clasificación basada en la diferente lógica que mostrarían hombres y mujeres según lo ha expuesto Carol Gilligan en su libro "Con Una Diferente Voz" ("In a Different Voice"). Lo interesante en el caso de Gilligan es que ella ha manifestado que las diferencias observadas en el comportamiento de hombres y mujeres se explican por la socialización y no por la biología.
Sin embargo, los avances realizados en el campo de la genética parecen indicar que existe una clara predisposición hacia determinados comportamientos en función de la carga genética con que nace un individuo. Uno de los últimos intentos de explicar las diferencias entre los sexos basándose en la biología es el libro "El Cerebro Femenino" ("The Female Brain") de la psiquiatra Louann Brizendine. Como era de esperarse, las tesis presentadas en este libro han originado ya mucha polémica.
Pero para Brizendine no hay lugar para ninguna duda: los cerebros de hombres y mujeres son físicamente diferentes y eso conlleva diferentes comportamientos. Algunas de las diferencias físicas y de comportamientos son:
El córtex cingulado anterior es más grande en el cerebro femenino (resultado: los conflictos se registran con más profundidad),
El hipocampus es mayor en el cerebro femenino (resultado: no se olvidan fácilmente las peleas o los encuentros románticos).
La cantidad de materia blanca es mayor en el cerebro de las mujeres mientras que en los hombres es mayor la materia gris.
Las mujeres hablan más rápido que los hombres y usan en promedio más palabras en un día que los hombres.
Las mujeres piensan en promedio menos en sexo.
Las mujeres reconocen más facilmente los sentimientos de los demás.
Las hormonas (estrogeno-progesterona-oxitocina) les hacen amistosas-maternales.
El estrógeno hace que las mujeres se focalicen en emociones y comunicación mientras que la testosterona hace que los hombres se focalicen en competencia, independencia y sexo.
Como podemos ver, no existe contraposición entre los datos de Brizendine y los datos de Gilligan, por el contrario, parecen coincidir. El problema es vencer la resistencia a pensar que no existen diferencias derivadas de base biológica argumentando que eso refuerza prejuicios raciales o masculinistas.
No cabe duda que los datos que apuntan en esa dirección deben estudiarse profundamente y los experimentos repetirse y confirmarse por y desde diferentes fuentes. Por el momento, se siguen llevando a cabo estudios y acumulando indicios que parecen confirmar que gran diversidad de comportamientos o tendencias tienen origen en los genes. Daré algunos ejemplos aclarando que no he podido reunir el nombre de todos los responsables de los estudios, así que tienen mi absoluto permiso para dudar de lo que digo.
Tendencia al consumo de dulces.
Tendencia a la timidez.
Tendencia a la extroversión.
Tendencia al liderazgo.
Tendencia a las peleas y camorras (Paige Harden, 2006 y Andreas Meyer-Lindenberg, 2006).
Tendencia a la depresión.
Tendencia al altruismo o egoísmo (Dharol Tankersley y Scott A. Huettel, 2005).
Tendencia a socializar.
Tendencia al aislamiento.
Tendencia a los ataques de pánico.
Tendencia al alcoholismo.
Tendencia a comer compulsivamente.
Reconocimiento de la belleza (Nancy Etcoff, 2001)
Tendencia o dificultad en adaptación (Richard E. Lucas, 2006)
Existen muchas más tendencias observadas que tendrían una base genética, y por supuesto, también existen tendencias a padecer determinadas enfermedades: cáncer, alzhaimer, diabetes, demencia, artritis, males coronarios, etc. etc.
Es importante aclarar que no existe ningún teórico del comportamiento que afirme que la conducta de una persona está absolutamente determinada por la carga genética. Por el contrario, se reconoce la inmensa influencia del medio social en dicha conducta, pero también parece haber un creciente acuerdo en que esa influencia social actúa sobre una determinada constelación de componentes biológicos (genes, hormonas, configuraciones cerebrales).
Imagínense las repercusiones filosóficas, religiosas, éticas, legales, si un día llegara a descubrirse que determinadas conductas antisociales (por mencionar algunas: crimen, pederastia, canibalismo) tienen una base genética. E igual si se trata de conductas consideradas virtuosas. Se me ocurre que hasta podría existir una tipología que considerara la manera como una persona asume su carga genética: los que se oponen y luchan contra su destino biológico (si fuera el caso), y los que son dominados por él.
Volviendo al tema de las tipologías, lo que pienso es que algunas de ellas, si no es que todas (incluyendo a Gilligan, como ya dije), pueden encontrar una base más de apoyo y confirmación en las investigaciones de orientación genética y hasta podría comenzarse a esbozar una tipología basada en ello.
Algunas corrientes todavía podrían argumentars que la carga genética es, a su vez, causada por otro tipo de fenómeno anterior y aún más primordial (astrología, karma, etc.) que determina el tipo genético de una persona. Como puede verse, las posibilidades son muchas y va a requerirse una apertura igual de grande de nuestra parte para reconstruír nuestros modelos una y otra vez si es necesario.

2 comments:
Las diferencias físicas entre hombres y mujeres me parecen evidentes (a quien no?), si hubiésemos nacido iguales no existirían dos sexos, es una obviedad. Hablar de diferencias no es hablar de desigualdad, ni de machismo. Es mirar la realidad y aceptarla. Lo que hay que conseguir es una equiparación de roles entre las tipologías masculina y femenina (tanto homosexuales como heterosexuales).
Seguramente la conducta tengan una base genética pero aún descubriendo esos genes y modificándolos la socialización segiría jugando un papel fundamental en la personalidad de los individuos. Eso creo yo :D.
Saludos,
Pablo.
Así es Pablo. El aspecto social es fundamental. Lo que ocurre es que existe mucha oposición al reconocimiento de conducta derivada de aspectos biológicos menos evidentes. Curiosamente (y serendipituosamente) anoche, después de subir mi post, leí un artículo que hablaba de un reciente experimento efectuado con niños y niñas muy pequeños(as) en la universidad de Wyoming para ver que tipo de juguete escogían sin que se les induciera a ello. Las niñas escogían juguetes (muñecas, por ej.) "típicos". Y los niños escogían juguetes "masculinos". Después, cuando a una niña le dieron un tractor pequeño, la niña entonces subió su muñeca ahí. A un niño le dieron una carreola y la usó para dar "topes" como si fuera un carnero. Aclaro que, como siempre, no se considera este resultado como un dato definitivo.
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